A veces la fe ciega tiene su recompensa.

Me refiero a la fe ciega en deidades crueles y tiránicas, como son las deidades Primigenias. Sobre todo, Cthulhu y Nyarlathotep, que son mis favoritas (aunque esté mal que lo diga).

Y es que estaba yo hoy viendo la F1 y penando porque mi alcohólico ferrarista favorito iba a quedar cuarto (¡y detrás de Hamilton, por el amor de un troll!) después de una muy buena carrera y de un repostaje que me ha dado algún que otro sustito, cuando he pensado Querido Nyarlatothep: no dejes que esto quede así; por favor, haz algo.

A veces Nyarlatothep escucha plegarias. No siempre, pero a veces lo hace. Y cuando lo hace... lo hace a conciencia.

Ah, qué bonito es el caos Primigenio.

¡Iä! ¡Iä!